HILANDO HISTORIAS
Dos o tres días se le dedican a la preparación de la tela. Una agudeza casi perfecta y mucha paciencia se requiere para comenzar el proceso.
El de Alex comienza en sueños, números matemáticos que extrae de su psique son transportados a la urdimbre. De esta manera crea combinaciones únicas, que dan forma mediante los hilos a figuras y formas irrepetibles.
Don Jesús, apela a su memoria. El proceso de urdir le trae recuerdos y añoranzas de la infancia, su padre y su abuelo fueron sus maestros. Para él, continuar con este “trabajo” significa traer de vuelta a la vida a sus seres más queridos. Por eso le gusta tanto, por eso con mucha paciencia lleva el proceso de la urdimbre paso a paso y sin prisas, disfrutando cada momento.
La urdimbre debe llevar la tensión justa. Un poco más de tensión y se hace imposible que la trama tome su curso, menos tensión y la obra perdería totalmente su encanto.
Urdir y crear la tensión perfecta, cada hilo debe tomar la posición ideal para la preparación del telar mediante códigos que crearán hermosas figuras. El inicio es un proceso bastante complejo, que debe llevar su tiempo. Aquí no existe la inmediatez, aquí se aprende el valor de la paciencia, los procesos y los tiempos. Para que la creatividad tome rienda suelta y florezca, deben existir bases y soportes firmes. Llegar allí no es sencillo, pero como todo lo bueno en la vida vale la pena la espera.
La espera, el tiempo… la paciencia. Momentos en que la mente se entrega a su trabajo y se pierde completamente en los instantes. Los pensamientos cesan, inunda la calma interior y en esos espacios vacíos es donde comienza la creatividad. La trama se inunda de colores, de texturas y de formas que se van hilando al son que tocan las manos de los artesanos. Hilos suben y bajan, se entrelazan y se cruzan. Los colores se mezclan entre sí, creando infinitas gamas a través de los algodones, las lanas y los distintos materiales. Los nudos también se forman. Los hilos navegan en libertad, se anudan, se cortan, se esconden y vuelven a comenzar. Aquí no existen las “imperfecciones” aquí se celebran. Se da rienda suelta a la creatividad. Es momento de disfrutar, de crear, de dar vida y rienda suelta a la imaginación.
Margarito, su café, su telar de madera y Doña Margarita, cada mañana se reúnen en torno al telar. Margarito comienza las pisadas y Margarita va pasándole los hilos; dando instrucciones; mientras le platica algunas anécdotas; a la vez que continúa dando algunas puntadas a su tejido en crochet. A ella no le gusta el telar, lo ve muy complicado. Por eso elabora con sus manos hermosas mantitas y caminos de cama.
El hogar y la familia son la felicidad para los artesanos mexicanos. Por eso Samuel no lo ve como un trabajo. Disfruta su tiempo tejiendo, mientras comparte su vida en familia. Se monta en el telar, teje un rato… enseña a sus muchachos en el taller y hace pausas para convivir con su mujer y sus hijos. Una vida tranquila, rodeado de sus seres queridos es todo lo que necesita para tener una mente en calma que pueda llenarse de ideas y creatividad.
Cada proceso tiene su lugar en el tiempo y con paciencia se crean las mejores piezas. Piezas que cuentan historias; son impregnadas de sueños, de magia y de amor por nuestros queridos artesanos mexicanos. Somos artesanos, somos Mesón del Coco.
